Durante décadas, desde que se describió por primera vez, la encefalomielitis miálgica (EM) ha recibido diferentes nombres, entre los que se incluyen encefalopatía miálgica, síndrome de fatiga crónica (SFC), virus de Epstein-Barr crónico (debido a la creencia de que el estado se debía al virus Epstein-Barr), síndrome de fatiga postviral y enfermedad sistémica de intolerancia al esfuerzo.
Además de la sensación de cansancio físico y mental, intenso y constante, y de malestar después de realizar cualquier esfuerzo físico o mental, la EM también pueden hacer que los afectados sufran dolores de cabeza, dolor muscular y articular, dolor de garganta, trastornos digestivos, ganglios linfáticos inflamados, problemas de memoria y concentración, y depresión. La gravedad de los síntomas varía según la persona y, en algunos casos graves, pueden limitar la calidad de vida del paciente.
Fisiológicamente, está estrechamente relacionada con la inflamación del cerebro y de la médula espinal. Esto se refleja en la expresión «encefalomielitis», aunque este término está siendo reemplazado gradualmente por «encefalopatía» con el fin de reflejar una disfunción generalizada del sistema nervioso central. Un estudio de 2014 reveló que los pacientes con EM/SFC presentaban marcadores de inflamación en ciertas áreas del cerebro que eran de un 45 % a un 199 % más elevados que en los controles sanos.
La mayoría de los casos de EM los sufren las mujeres, y parece que hay una prevalencia ligeramente mayor entre los nativos americanos y los afroamericanos que entre los estadounidenses blancos. Además, parece que hay un elemento genético en su desarrollo, ya que los estudios familiares han demostrado que los familiares consanguíneos de los enfermos presentan un mayor riesgo de contraer la enfermedad.
¿Mejora el consumo de cannabis los síntomas de la EM?
Aunque parece que no se han realizado estudios ni ensayos clínicos que investiguen de manera específica la capacidad del cannabis para mejorar los síntomas de la encefalomielitis miálgica, se dispone de numerosos informes de pacientes, procedentes de los estados norteamericanos donde cuentan con un programa de marihuana medicinal, que comunican haber experimentado un alivio subjetivo de los síntomas.
¿Qué síntomas de la encefalomielitis miálgica mejoran más con el cannabis?
1. El sueño
El potencial del cannabis para mejorar la falta de sueño es un hecho bastante consolidado. Diferentes estudios han demostrado que, con el cannabis, se reduce el sueño REM y el sueño profundo aumenta, lo que puede conducir a mayores niveles generales de descanso en el individuo.
2. El dolor
También se tiene constancia de que el dolor crónico mejora con la administración de cannabis. Se ha demostrado que ayuda tanto con el dolor neuropático (causado por una lesión o disfunción del mismo nervio) como con el nociceptivo (causado por un factor distinto a una lesión del nervio en sí, como una herida o inflamación en el tejido cercano).
3. La depresión
El posible papel de los cannabinoides en el tratamiento de la depresión y del deterioro cognitivo es polémico, pero hay estudios que demuestran que algunos pacientes podrían obtener un efecto positivo. Es posible que este efecto positivo dependa de la dosis, de la regularidad y el historial de consumo, y de factores genéticos y ambientales.
Puede ayudar el aceite de CBD en la encefalomielitis miálgica?
El uso de aceite de CBD es muy importante para muchos pacientes, porque no todos los países tienen programas de cannabis medicinal, pero la mayoría sí permiten la venta de aceite de CBD. Tampoco en este caso se han publicado estudios específicos sobre el CBD para EM, pero vale la pena investigar si el CBD puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas.
Se están obteniendo algunos resultados prometedores, ya que el CBD puede ayudar con muchos aspectos de la fatiga. Puede ayudar a los enfermos a:
Descansar mejor al reducir la ansiedad, dormirse más rápido y dormir más tiempo
Conseguir alivio del dolor y la ansiedad que a menudo acompaña al dolor crónico
Evitar o reducir la enfermedad y la inflamación (que, como el dolor, a menudo acompaña a la fatiga crónica) gracias al CBD que promueve un sistema inmunológico más fuerte
